sábado, 4 de marzo de 2017

La vuelta al Sol en 52 segundos

El eclipse solar anular del 26 de febrero fue fantástico. Fui a observarlo a Facundo, en el sur de Chubut, sobre el río Senguer. Allí cerca, donde la línea central del eclipse cortó la Ruta 40, hubo unas 1500 personas observando, muchos de ellos extranjeros que habían venido exclusivamente desde muy lejos. Yo preferí quedarme cerca del camping, junto al río, a pocos metros de la línea central.

El sábado, cuando llegamos a Facundo, estaba bastante nublado y con un vientazo patagónico de más de 50 km/h. Pero tal como había pronosticado Meteoblue, el domingo amaneció despejado y casi sin viento.

El eclipse fue precioso, inclusive mejor que el eclipse anular del 2012, que tuve la suerte de observar y sobre el cual escribí aquí. Hubo tres fenómenos destacables que en 2012 no había notado. En primer lugar, cómo cambió la luz. Yo había calculado en noviembre que le brillo del Sol sería apenas del 1% del normal, una reducción de casi 5 magnitudes. Eso corresponde al cielo poco después del amanecer, pero sin el rojo crepuscular. Fue tal cual: una luz rarísima, tenue como de madrugada, con el cielo brillante de un azul no muy profundo y sin nada del rojo del amanecer. También la temperatura bajó notablemente. Se me descompuso el termómetro, pero calculo unos 5 grados de disminución. Esta foto fue tomada a las 10:25, 15 minutos antes del anular, y estoy con mangas cortas. Al rato me tuve que poner un pulóver porque me dio frío.

El anillo del Sol fue finísimo, mucho más fino que en 2012. Por supuesto, ya sabíamos cómo iba a ser, pero fue hermoso verlo. De una delicadeza impresionante, a simple vista pudimos ver el tercer fenómeno notable: cómo se fragmentó el borde del Sol (el limbo, se llama) en los dos momentos de contacto con la silueta de la Luna, al comenzar y al terminar la fase anular. Como saqué muchas fotos durante esta fase pude montar una animación. Da una idea de lo que vimos, pero apenas.

Esta imagen muestra los tres momentos que definen la fase central: el segundo contacto, el máximo, y el tercer contacto.


La segmentación del borde del Sol se debe a que la silueta de la Luna no es suave. El relieve de la Luna hace que la luz del Sol pueda colarse por los valles mientras las montañas la tapan. A medida que la Luna se mueve, distintos puntos del relieve van haciendo contacto y se ven fragmentos cambiantes. Aquí hay una secuencia del segundo contacto, comparada con la predicción basada en el relieve de la Luna. (Es el borde izquierdo de la imagen anterior, pero con las fotos rotadas.)


El relieve de la Luna se conoce con gran precisión, particularmente gracias al robot japonés Kaguya. Según la predicción de Xavier Jubier (que se ve superpuesta, con el relieve exagerado), el punto de contacto es la montaña marcada C2'. Se puede ver qué bien las sombras en mi foto de las 10:37:56 corresponden al relieve. El momento exacto del segundo contacto debe haber sido en el segundo y pico siguiente, porque a las 10:37:59 ya el anillo está completo. Según pude revisar en el Virtual Moon Atlas, la luz que se cuela a la izquierda de C2' corresponde a la depresión del gran cráter Humboldt. Es posible que la montaña de C2' sea un borde alto del cráter Abel M, y que C2 sea uno que marqué al Este de Gibbs. Si no me equivoco, la silueta de Gibbs puede verse a la izquierda de C2. El propio C2 tiene un pico doble, y puede verse la luz entre ambos en mi foto.

Al terminar la fase anular, el tercer contacto también mostró fragmentación. Pero yo ya estaba tan fascinado con el eclipse que se me escaparon 15 segundos sin fotos y lo que capturé fue esta secuencia (que justo justo muestra C3 exacto cuando un pico aislado toca el limbo solar).


La fase anular duró desde las 10:37:57 hasta las 10:38:49, ¡apenas CINCUENTA Y DOS SEGUNDOS! Menos de un minuto, pero da tiempo para sacar fotos y disfrutar mirando el Sol si uno está bien preparado. A tenerlo en cuenta para el 2019 y 2020.

Estamos en el mínimo de actividad solar, pero por suerte tuvimos una mancha bastante linda para amenizar la largas fases de eclipse parcial, antes y después del anillo. En esta foto la vemos justo antes de que la cubra la Luna. El relieve de la Luna, por supuesto, se ve durante todo el eclipse. En esta foto creo identificar el pico responsable de C3 (señalado con un <).


Al terminar el eclipse nos fuimos a Facundo, un par de kilómetros al norte del camping. Facundo es un pueblo de un par de cientos de habitantes en pocas manzanas, y estaba revolucionado por el eclipse. Hubo un agasajo en el gimnasio, con una docena de corderos al asador que estaban deliciosos. Aquí vemos a la intendente Liliana Prieto cortando las tortas eclípticas para el postre. En el mercado de artesanías habían pintado un lindo mural conmemorativo.



Todas las fotos tienen más resolución que la que se ve en esta columna. Pueden descargarlas para verlas mejor o usarlas como quieran, siempre citando su origen y linkeando a esta página.

Las fotos del eclipse en primer plano fueron tomadas con una cámara Canon T3i en el foco de un telescopio refractor Orion de 80 mm F/5, usando un filtro de vidrio metalizado Orion. Hice exposiciones usando bracketing a 1/250, 1/500 y 1/1000, ISO 100. Todas las exposiciones salieron bien, y pude usarlas ecualizando la exposición en Lightroom. El filtro da un tono cremita no muy soleado, así que algunas de las imágenes tienen aumentada la temperatura del color. Así el "anillo de fuego" no parece un anillo de crema pastelera...

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3 comentarios:

  1. Excelente tu reporte, el material y la experiencia, Guillermo

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  2. Hola Guillermo,

    Muy interesante tu artículo (como siempre) y, muy buena la observación y experiencia que has vivido por Facundo.

    Un abrazo!

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