sábado, 24 de septiembre de 2016

Adiós a Dione

Jano y Epimeteo, conté hace poco, comparten la órbita alrededor de Saturno, molestándose un poquito. A veces uno está por delante, a veces el otro. Hay una situación en la que dos cuerpos celestes pueden compartir la órbita molestándose menos aún: si uno de ellos es mucho más chiquito puede estar siempre por delante o por detrás del otro sin acercarse ni alejarse. La situación es la que ya hemos contado en la nota La Guerra de Troya: los asteroides que acompañan a Júpiter en los puntos de Lagrange L4 (por delante del planeta en su órbita) y L5 (por detrás). Casi todos los planetas tienen troyanos que los acompañan. Y nada impide que un satélite tenga satélites troyanos. Y como nada lo impide, ocurre...

Dione, satélite de Saturno, tiene lunas troyanas. En el punto L4 (el "campo griego") está Helene, y por detrás, en L5 (el "campo troyano") orbita Polydeuces. Pero, ¿Helene es griega o troyana? Bueno, ese fue el problema...

Hice un videíto de un minuto para mostrar sus órbitas. Vemos a Saturno, sus anillos y muchos de sus satélites desde arriba del polo norte. Dejé trabada a Dione para que se vea el efecto: formando dos triángulos equiláteros con Dione y Saturno vemos a los otros dos. Después saco la traba y todo el lunerío gira alrededor del Señor de los Anillos:


El satélite que está por dentro de la órbita de Dione es Tethys, que también tiene troyanos: Telesto y Calypso.

A medida que se acerca el Gran Final (¡menos de un año!), las visitas cercanas de Cassini a los satélites de Saturno empiezan a ser las últimas... Dione fue visitada por última vez por Cassini hace ya un año, cuando el robot le tomó esta notable foto de despedida.


Dione era una titán, los dioses de la mitología griega anteriores a los olímpicos. Su nombre parece ser una versión femenina de Zeus, y seguramente relacionada con la palabra latina deus, dios. En la Ilíada Dione aparece en la guerra de Troya como madre de Afrodita. Helene es Helena de Troya, la mujer más hermosa del mundo, hija de Zeus y Leda y hermana de Castor y Póllux, también conocido como Polideuces, así que son satélites hermanos. Tethys es una titán hermana de Dione, pero no hay que confundirla con la ninfa Thetis, madre de Aquiles. No todo tiene que ver con la guerra de Troya, che. Pero sí es madre de las ninfas Telesto y Calypso, que ahora comparten su órbita en Saturno. Ahora que lo pienso, Calypso es la que secuestró a Odiseo durante años demorando su regreso a Ítaca; así que me desdigo: todo tiene que ver con la guerra de Troya.


Las fotos de Dione son de NASA/JPL/Cassini. Las otras no.

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sábado, 17 de septiembre de 2016

Parejas desparejas

Félix y Óscar. Laurel y Hardy. Abbott y Costello. Kirchoff y Bunsen. Tino y Gargamuza. Ottavis y Xipolitakis. Las parejas desparejas tienen ese qué sé yo que las hace atractivas. Así que, revisando la galería de galaxias interactuantes del telescopio Hubble, no pude evitar detenerme en las parejas que mostraré aquí.

Cuando yo era chico las galaxias estaban ahí, quietitas y eternas en el cielo. Hoy sabemos que se la pasan chocando unas con otras. Ocurre tan lentamente que la evidencia es indirecta. Típicamente, lo que vemos son filamentos llamados comúnmente colas, antenas o puentes, que manifiestan las fuerzas de marea que ejercen una sobre otra cuando se acercan, y que deforma y estira las poblaciones de gas y estrellas. De la energía colosal del choque nacen estrellas a patadas (el proceso de convertir energía cinética en estrellas no deja de maravillarme). Por eso el prototipo de estas colisiones son parejas como las Antenas, que ya aparecieron por acá. Pero las Antenas son una pareja pareja, no como ésta:


Éstas son M51 y NGC 5195: una espiral gigante y una elipsoidal pequeñita en la constelación de los Perros de Caza. La elipsoidal parece estar pasando detrás de una pequeña cola de M51, formada por el extremo de uno de los brazos espirales. M51, además, tiene muchos cúmulos de estrellas celestes y nubes de hidrógeno rosado, que delatan una frenética formación estelar. NGC 5195, cremita y sin mayores detalles, parece una galaxia jubilada.

Los cálculos muestran que los brazos espirales son una consecuencia casi inevitable de las interacciones entre galaxias. ¿Por qué entonces hay parejas donde una de las galaxias no tiene brazos ni colas ni regiones de activa formación estelar?


M60 y NGC 4647 en Virgo: el caso opuesto del anterior, con una gran elipsoidal y una pequeña espiral que la sobrevuela. ¿Qué está pasando aquí? No lo sé. Curiosamente, el análisis de los catálogos de pares de galaxias parece indicar que entre el 10 y el 25% son espiral-elipsoidal. Pero no me convenció ninguna de las explicaciones.

En fin. Las fotos, como la de cualquier pareja despareja, están buenísimas.


La foto de Kirchoff y Bunsen es famosa, y nunca recuerdo cuál es cuál. Las de las galaxias son de NASA/STScI/Hubble.

Uno de los papers que estuve leyendo sobre el tema es Rampazzo and Sulentic, Quantitative morphology of E/S pairs of galaxies, Astron. Astrophys. 259:43-60 (1992).

La clasificación de NGC 5195 es difícil: aparece como enana irregular, amorfa, lenticular o peculiar. Su población estelar parece, a simple vista, de estrellas viejas tipo galaxia elíptica. Las estrellas nuevas parecen estar sólo en el puente que la conecta a M51, si es que es un puente y no solamente una cola del brazo de M51.

Post scriptum: Con la nota ya escrita apareció una hermosa foto de esta pareja en APOD, donde se ven muchos de los detalles que faltaban de la interacción.

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sábado, 10 de septiembre de 2016

Un año ÉPICo

El satélite DSCOVR no es un satélite meteorológico como cualquier otro. En lugar de orbitar la Tierra, está "estacionado" en el punto L1 de Lagrange, a 1 millón y medio de kilómetros en dirección al Sol, mirando fijamente una Tierra siempre llena. A bordo tiene una cámara sensacional, llamada EPIC, cuyas imágenes pueden verse y descargarse casi en tiempo real en el sitio web del satélite.

En junio DSCOVR cumplió un año observando la Tierra desde esta lejana y ventajosa posición, desde donde puede ver permanentemente el hemisferio diurno entero del planeta. Se me ocurrió entonces mostrar el paso de las estaciones, fotografiado de veras.

El 23 de septiembre, equinoccio, marcó el comienzo de la primavera en el hemisferio austral. El eje de la Tierra es justo perpendicular a la órbita línea Tierra-Sol. El Sol, y el satélite, están justo sobre el ecuador. En todo el mundo el día dura lo mismo que la noche, 12 horas.

El 20 de diciembre llegamos al solsticio que marcó el comienzo de nuestro verano. El eje de la Tierra está inclinado apuntando el casquete sur hacia el Sol, y podemos ver la Antártida. A mediodía el Sol cae a plomo sobre Salta, y toda la Argentina recibe mucho Sol durante muchas horas. En las latitudes más australes el día es tan largo que, en la Antártida, el Sol ni siquiera se pone.



Otro cuarto de órbita y es equinoccio de nuevo. Ahora empieza el otoño en el hemisferio sur, y en las semanas que se avecinan se notará el cambio. Pero en el momento exacto del equinoccio, la situación es exactamente igual que en el de septiembre: el Sol sobre el ecuador, los polos en los puntos más alto y más bajo en la foto de EPIC.



Finalmente, el solsticio de junio. Ahora es el polo norte el que se inclina hacia el Sol, produciendo días largos, noches cortas, y mayor insolación en el hemisferio norte. Vemos la glacial Groenlandia, mientras que la Antártida ha desaparecido en una noche permanente. Sudamérica está ahí abajo, la Argentina se adivina oscura y fría, sobre todo en la regiones más australes.

Y así sucesivamente, yira, yira...

Justo cuando estaba revisando el sitio de EPIC para descargar las fotos más cercanas a los solsticios y equinoccios, alguien de DSCOVR montó todas las fotos mostrando el ÉPICo año... Acá está, son menos de tres minutos:




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sábado, 3 de septiembre de 2016

Superlucero

En este blog somos, ya se sabe, fans de las conjunciones planetarias. Así que no podíamos perdernos la extraordinaria conjunción de Venus y Júpiter que se produjo el pasado sábado 27. Durante las noches previas pudimos ver cómo los dos planetas se acercaban en el cielo del crepúsculo hasta que, el sábado, estuvieron tan cerca que, a simple vista, yo no llegué a distinguirlos individualmente. He aquí una linda foto del fenómeno a las 8 de la noche, cuando los dos luceros, acompañados por el veloz Mercurio, se acercaban a su ocaso sobre el cerro López.


A través del telescopio la visión era muy inusual, ya que ver dos planetas en el estrecho campo visual del ocular no es para nada habitual. Saqué unas fotos, que apenas le hacen justicia a la experiencia. Ésta es una, tomada a las 8 menos cuarto, cuando los planetas estaban aproximadamente en su máxima aproximación (el apulso):


La diferencia de brillo era aún más notable observando por el ocular. Mis compañeros decían "Veo Venus, y algo que parece un fantasma". Venus estaba en una fase casi completa, así que se veía (y se ve en la foto) prácticamente redondo. En Júpiter podemos ver las eternas franjas de nubes ecuatoriales. Y muy cerca veíamos tres de sus grandes satélites. Para que se noten en la foto tuve que aumentar el brillo, así:


Otra cosa que se ve en esta foto, y que también se percibía en la primera e incluso se notaba a simple vista, es un halo alrededor de Venus, a causa de las delgadas nubes que había. Curiosamente el halo se ve estirado verticalmente. Esto se debe a que los cirrus están formados por cristales de hielo muy bien orientados, de modo que dispersaban la luz de manera preferencial en una dirección. Es un fenómeno similar al pilar de luz que a veces acompaña al Sol poniente en regiones frías.

Uno se pregunta si será posible una conjunción todavía más próxima entre los dos luceros. Claro que sí. De hecho, existe una hipótesis de que la Estrella de Belén de la tradición cristiana podría haber sido una conjunción extraordinaria que ocurrió en el año 2 A.C. Sin duda los magos/astrólogos de Babilonia notaron en los días anteriores la aproximación de los planetas, que se confundieron visualmente en un único lucero en el crepúsculo del 17 de junio. La conjunción ocurrió, además, con los planetas en la constelación de Leo y cerca de la estrella Regulus, tradicionalmente asociados con la realeza. La imagen de aquí al lado es un simulacro del evento hecho con Cartes du Ciel. Nadie lo vio así, por supuesto, ya que nadie tenía un telescopio. Visualmente debe haber sido muy parecido al de la semana pasada, sólo apenas más brillante.

Ya que estaba, tenía que aprovechar otra circunstancia inusual. Todos los planetas visibles a simple vista pueden verse simultáneamente en el cielo estos días: Mercurio, Venus y Júpiter cerca del horizonte, y Marte y Saturno en el cenit, en Escorpio. Mercurio, que se mueve tan rápido, será el primero en abandonar la reunión. Hoy todavía se lo ve (¡junto con la Luna!), pero rápidamente se va a mudar al cielo del amanecer. Esta foto, hecha con una lente ojo de pez, los abarca a todos. ¡Y hasta se cuela el flamante Próxima b! (invisible, ojo).


Es interesante también imaginarse el sistema solar "desde arriba" con la extraordinaria alineación. Lo hice con Celestia. Venus estaba, naturalmente, mucho más cerca de nosotros que Júpiter. Tanto la diferencia de brillo como el parecido de sus tamaños se deben a eso.


El año pasado hubo también una notable conjunción de Venus y Júpiter, que comenté en esta nota: Doble lucero. Vayan a releerla, que hay cosas interesantes.

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